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Trabajando por dos años asesorando a relacionistas públicos, directores de departamentos, ministros e incluso marcas. Me he percatado que existe un total desconocimiento basado en la desinformación y el miedo a la nueva comunicación del siglo 21 sobre los beneficios de la vocería. Como la influencia de la comunicación del siglo 19 esta presente en la mente de la mayoría, siempre la mayoría escogerá usar el lenguaje de publicidad que aprendieron en su formación profesional. Lastimosamente la publicidad es impersonal e incapaz de generar un lenguaje humano que conecte convicciones y/o experiencias de la marca con los ciudadanos o consumidores. En especial si hablamos de vocería.

Cuando hablamos de la vocería hay que verlo bajo dos perspectivas:

  1. Perspectiva de las empresas o marcas
  2. Perspectiva de las instituciones o gobiernos

 
Por lo general las empresas y las marcas consideran la vocería como un apéndice innecesario para la comunicación de sus productos o servicios. Incompatible con el marketing o la publicidad de la marca que ellos manejan, visión extendida por la influencia de la asesoría publicitaria. Las agencias de publicidad le dan prioridad a la inversión de la pauta, antes que la comunicación. Por qué para ellos, pautar cuñas comerciales es comunicar, cuando en la realidad solo es publicidad. Publicidad y comunicación no es lo mismo, la primera es sobre vender; mientras comunicar es sobre compartir valores, experiencias, principios y mensajes. Que existan comerciales que comuniquen y compartan valores, no quiere decir que toda publicidad comunica.